14 de abril de 2020

Ha sido enterrarte y nada más subir al coche, el cielo se ha puesto a llorar. Bajo una despedida que no merecías, con sólo una flor y dos metros de distancia entre la familia de casa. Espero que cuando pase todo, podamos despedirte como te mereces… En Ibi y en tu querida Villanueva que llevas en el corazón. Siempre has sido servicial para todos y se ve en las muestras de cariño que nos llegan del mundo entero. Estamos orgullosos de ti y nunca te olvidaremos. Hoy otra estrella brilla en el cielo… Te queremos.

  15 de abril de 2020

Hoy brillan muchas nuevas estrellas en el cielo, entre ellas tú papá. Te has marchado aún joven, cuando tal vez te quedaban años por vivir. Me da pena que te vayas a perder etapas importantes de la vida, pero quiero que desde donde estés las disfrutes estando orgulloso de nosotros. Estás recibiendo un homenaje que muchos querrían, pero sabemos que es porque te lo mereces. Siempre has estado para ayudar a los demás sin pedir nada a cambio, ahora son los demás los que están para recordar tus buenas acciones y apoyarnos a la familia; que eso nos está ayudando. Siempre nos has enseñado a hacer el bien junto con mamá, a ser las mejores personas que podamos y lo intentamos hacer siempre que podemos. Como tú, nos gusta hacer cosas y estar implicados en la sociedad. Mi hermano es un ejemplo a seguir por todo lo que hace en el mundo del fútbol y otros ámbitos, yo creo que también lo soy en el mundo de los puzzles y otros ámbitos. Debes estar orgulloso. El día de tu boda todos recordaron a tu padre que también lo perdiste de joven y no olvidaré las palabras que veo en recuerdos que le dedicaron: «Hoy falta aquí una persona especial, que por donde pisaba había paz». Así eran también tus padres, mis abuelos. Seguiremos el legado que nos dejas haciendo paz. Cuando no sepa que hacer, seguiré tus consejos. Tras un mes de lucha contra el bicho y luchando como un valiente, no ha podido ser. Volviste a casa a recuperarte, pensábamos que ya habíamos ganado la batalla pero no llegó el desenlace que todos queríamos. Manda fuerzas desde donde estés para que no se sigan yendo más y queden familias destrozadas. Nadie merece algo así. Nadie merece el final que estáis teniendo. En tu entierro que ha durado minutos y directamente en el cementerio, sólo hemos podido estar 8 personas entre ellas cura y enterradores. Todos a dos metros de distancia los unos de los otros, sin poder abrazar a mi madre o hermano después de más de un mes sin verlos. Sin flores, sólo una flor que mamá tenía en casa. Tal vez ha sido buena idea no poder verte, para recordarte como eras con la energía que desprendías , como te recuerdan cientos en el mundo entero y en la distancia (ya sabes que el mundo del fútbol y el de los puzzles son muy grandes y en ellos hemos encontrado dos familias más), aparte de demás familia, amigos, vecinos y conocidos. Pero no te preocupes, el día que todo esto pase y vuelva a salir el sol haremos las misas que merecías y llenaremos la iglesias en Ibi y en Villanueva del Segura, tierra que te vio nacer y has llevado siempre en el corazón con gran pasión, pueblo donde aparte de Ibi todos te quieren. Casualidades de la vida, irte el día del Bando de la Huerta en Murcia día muy presente en ti y faltando cinco días para cumplir 68 años. Seguro que en estos momentos se me olvidan muchas cosas que me gustarían decir, pero quiero que sepas que en el corazón de todos siempre estarás presente. En el mundo del fútbol mirarán al cielo y te dedicarán goles, en el mundo de los puzzles pondremos piezas en tu honor. Siempre sentiremos que desde lejos y a la misma vez de cerca tú nos guías, y celebraremos títulos por ti. Como dice mi hermano, somos de ti. Te queremos.

   

AÑO 2020: UN MES EN LA LUCHA Y SEGUIMOS

Lo primero que quiero deciros es que os quedéis en casa; salir para lo mínimo o ni siquiera salir.

Hace meses empezó la batalla de todo un mundo; hace un mes empezó la nuestra personal. Hace un mes que le dije adiós en persona por última vez.

Todo empezó un 12 de marzo, desde ese día mi padre ya empezó a toser, cosa que fue a más al día siguiente junto con escalofríos y fiebre. No pintaba muy bien.

El día anterior fuimos a una entrevista para la tele sobre mi afición: puzzles. Cuando salimos, fuimos de compras y ya vimos como desde ese día los supermercados se vaciaban más y más. Empezaban a escasear los artículos por las compras en masa y desesperadas. Fuimos durante la compra obsesionados en no tocar nada, distanciarnos de la gente, lavarnos las manos a conciencia. Quién iba a decir que cuando aún no se había decretado el estado de alarma, ya era tarde para nosotros.

Las consultas en los Centros de Salud se cerraron y sólo quedaron las urgencias. Durante los siguientes 8 días mi padre estuvo en casa y lo seguían por teléfono, hasta que en ese octavo día, 19 de marzo, le dijeron que fuera a urgencias y tras una radiografía que no tenía buen aspecto lo mandaron al hospital.

En el hospital le hicieron muchas pruebas y parecía una neumonía fuerte provocada lo más seguro por el coronavirus, pero habría que esperar a los resultados unos días.

Días anteriores en mi familia empezamos a tener tos, pero el 21 de marzo empecé yo con fiebre y cada vez más síntomas durante los 6 siguientes: tos, sensación de falta de aire, fiebre, la garganta y el pecho me ardían, escalofríos, calor y sudor, temblores (se me caían las cosas de las manos y se me rompió un vaso), falta de apetito y náuseas (con lo poco que podía comer que era la mayoría líquido), dolor general y flojedad. En esos 6 días no pude levantarme del sofá y si me levantaba notaba que las piernas fallaban y me iba al suelo. Mi madre y mi hermano apenas tuvieron síntomas.

El día 24 de marzo llegaban los resultados; mi padre daba positivo en Covid-19.

Los demás familiares no sabemos si realmente hemos estado contagiados o no, porque no nos han hecho el test pero lo imaginamos.

Ha sido duro ver cómo mi madre y hermano se tienen que preocupar en la distancia por mi padre y por mí, y yo por ellos. Después de mis 6 días, los síntomas empezaron a desaparecer poco a poco.

Durante toda la primera estancia de mi padre en el hospital sentimos miedo, que se ha acrecentado a día de hoy por su recaída y vuelta al hospital que ahora contaré.

Tras 12 días ingresado, el 1 de abril mi padre recibe el alta; entre aplausos y emocionado vuelve a casa con oxígeno para acabar de recuperarse.

Parecía que habíamos ganado la batalla, pero en los 3 días siguientes vuelve a empeorar. Mi hermano me llama diciendo que cada vez ve peor a nuestro padre: vuelve a tener fiebre, fatiga y no tiene fuerzas ni para recoger la bandeja del desayuno de la puerta (tiene que estar aislado en una habitación otras semanas). Tras llamadas y seguimiento desde el hospital, centro de salud y 112 finalmente se lo lleva la ambulancia el día 4 de abril. En el hospital le hacen pruebas y tiene los pulmones igual o peor que la primera vez. También más carga viral. Se queda ingresado en planta y a las horas se lo llevan a UCI para ponerle un tratamiento.

A las horas nos llaman diciendo que no está respondiendo bien y que puede que lo tengan que intubar y nos explican las consecuencias de ello.

En los siguientes días se encuentra muy grave en la UCI, finalmente intubado y sedado.

Hoy es 13 de abril y en estos momentos estamos en una montaña rusa; cada día llegan unas noticias que nos hacen cambiar el estado de ánimo. Es muy duro todo lo que pasamos las familias también; desde la distancia con ellos y entre nosotros nos toca ver cómo desde el hospital sólo llaman una vez al día (entendemos desde el primer momento que van muy ocupados intentado salvar vidas y descansando el poco tiempo que tengan si es que lo tienen). Estamos muy agradecidos con ellos, por la valentía que están mostrando a pesar de tener familiares y ellos mismos que se pueden contagiar. No son suficientes las palabras de agradecimiento. Y ellos no quieren que salgamos a aplaudirles si luego no nos quedamos en casa.

Pues como decía, con la llamada del día y que no recibirás la siguiente hasta 24 horas después, te toca quedarte sean buenas noticias o malas. Estés mejor o peor, pero tienes que llevarlo. El estado de ánimo cambia por horas, minutos o segundos. Esta pesadilla sigue ahí día tras día.

A día de hoy, mi padre lleva 9 días en UCI luchando, ahora parece que se ha contagiado también por otra bacteria por si no era suficiente con la primera.

Le hemos grabado un vídeo muy emotivo desde el equipo de fútbol, para darle ánimos y felicitarle por su cumpleaños ya que es el 19 de abril. No sabemos para entonces qué pasará, tal vez nos toque apagar las velas a sus hijos si sigue en la UCI luchando.

Todos están pendientes rezando por él: familia, amigos, vecinos, conocidos…

Espero que esta batalla que tanto se está alargando, la podamos ganar y salga por la puerta del hospital recibiendo los aplausos, por segunda vez.

Como dicen, cada día que pasa es una batalla ganada y un día menos para el final de esta lucha. Aguanta papá, que ya queda menos.

Igual que se lo digo a él, va para todos. FUERZA!

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